Cada vez somos más personas las que apostamos por Internet y la realidad nos devuelve, como espejo, una imagen de pobre gente ilusa. Trabajando en la vanguardia, pero dependientes de "servidores", que se convierten en "amos" déspotas, que se preocupan muy poco por lo que significa, o debería significar, el servicio que ellos prestan, a veces, y deberían prestar todos los días.
Yo empecé mi andadura en el 2001, me apunté a los servicios gratuitos de una compañía con un nombre prometedor: worldonline.es . El mundo en línea. Conectado con todo el mundo, algo estremecedor, sugerente y desafiante.
El servicio era muy lento, hasta que se cargaba una página pasaba un tiempo que modificaba tu estado de ánimo, dejabas de estar lúcido y sereno, tal como requería la posibilidad de escribir algo que fuera visto y tal vez leído, en todo el mundo, en donde viven más de 6 mil millones de personas.
Un mensaje que podía llegar, por Internet y si tenía alguna importancia, por boca a oído, a 6 mil millones de personas. Hay que decirlo varias veces para tratar de entender que esa cifra de seres humanos es real.
El tema de estas líneas es Internet, por eso no entro en las estadísticas que nos cuentan cuantos miles de personas mueren cada día en guerras imbéciles, o por el sida, la malaria o el hambre.
Un día recibí un mail de la firma Tiscali que me decía que habían comprado a worldonline y que me mantendrían las direcciones de correo por algún tiempo y luego pasarían a ser @tiscali.es. No hubo problemas. En el principio.
Después me ofrecieron el servicio de ADSL y me interesó por la velocidad de navegación, así que lo contraté. Me dijeron que demorarían unos 20 días en enviarme el Kit, otra palabra para incorporar a mi lenguaje.
Después de unos días se presentó en mi casa un técnico de Telefónica con una orden de Tiscali para ponerme un “splitter”, le pregunté varias veces al técnico si era cierto que lo enviaba Tiscali y él me mostraba la orden en un formulario de Telefónica, que decía "por cuenta y orden de Tiscali.
Desconfié y llamé a Tiscali para re-verificarlo y me cansaron con la musiquita de siempre, así que terminé por decirle al trabajador de Telefónica que pusiera lo que tuviera que poner.
Resulta curioso que varias veces le pregunté si no era un agente saboteador de "alguna potencia extraña" con ocultas intenciones, y me dijo que no, con una sonrisa muy amable, varias veces. Quitó la caja de conexión de Telefónica y puso el Splitter.
Cuando se fue, me intenté conectar a Internet y dentro del PC se escuchó un ruido fuerte y me quedé sin Internet y sin teléfono. No le había hecho caso a mi intuición y parece que sí, que ese hombre era un saboteador, pero ¿para qué potencia trabajaba? y ¿qué intenciones tenía esa extraña potencia?
Con el móvil llamé a Tiscali y, después de muchos minutos escuchando una mal sonante musiquita, hablé con un técnico y le conté lo sucedido y me dijo que ellos no tenían ninguna constancia de que hubieran pedido a Telefónica que me instalara un splitter, ya que para una conexión particular no hacía falta dicho aparato, a no ser que yo tuviera alarma, o cable musical.
Me dijo que llamara a Telefónica. Intenté llegarle al cerebro y le dije que el formulario de Telefónica decía que era por orden de Tiscali, y volvió a decirme que no tenían ninguna constancia de ese hecho.
Se hace larga la historia, ya lo sé, pero aunque este blog no tiene mucha difusión, tengo la convicción de que “la historia de un hombre puede representar la historia de todos los hombres”, en este caso de todos los Internautas. Así que sigo.
Telefónica tampoco tenía constancia de haber ordenado la colocación de ese splitter, insistí en que vi los papeles con el membrete de ellos, pero nada. Les dije que me quedé sin línea de teléfono y me abrieron una incidencia por avería.
Del splitter, nadie se hacía responsable. ¿De dónde salió ese hombre que vino a mi casa para colocarlo? ¿A las órdenes de quén trabajaba? ¿Cómo y con qué intención podía haber falsificado esos formularios de Telefónica , en los que decía "por orden de Tiscali?
Volví a llamar a Tiscali y cuando conseguí hablar con un teleoperador de ellos, después de la musiquita, e inducirlo a cambiar el chip, para que consiguiera escucharme, me dijo que ese sonido extraño que escuché en el PC sería, seguramente, el modem interno que se había roto, por el splitter, que ellos no ordenaron que colocaran y Telefónica tampoco, pero me quedé sin modem y, como consecuencia, sin conexión con los 6 mil millones de personas que podrían recibir mi mensaje.
Compré un modem externo, arranqué de la pared el splitter que nadie había puesto, hice un puente con los cables de teléfono y volví a tener línea, e Internet.
Después de un tiempo recibí un email de Tiscali diciéndome que me habían vendido a Ya.com, con todos mis datos privados, me daban un mes para recurrir, pero no quise meterme en follones, pasé a Ya.com que me tuvo 20 días sin conexión, porque Tiscali me desconectó en la fecha estipulada, pero Ya.com no sincronizó las fechas y se demoró esos 20 días en enviarme el Kit.
Lo recibí, esta vez no había modem sino router, seguí todos los pasos del manual, y a las pocas horas volví a conectarme a Internet. A la noche apagué mi PC y mi router.
Al día siguiente no conseguí la conexión con Internet, llamé, esta vez a un teléfono gratis, lo tienen todo calculado, hasta que consigas que funcione tu conexión, tienes 3 meses de teléfono de reclamaciones con un 900, gratis, con musiquita, pero, por lo menos no pagas a un 902.
Para conseguir la conexión “sincronizada” me tuvieron 20 días, me escribieron un mail y una carta, pidiéndome disculpas por los inconvenientes y asegurándome que me descontarían esos días de mi factura.
A fin de mes me enviaron dos facturas juntas, más de 60 euros
Me contaron que ellos habían tenido una avería en el sistema contable por eso me enviaban dos facturas juntas.
Ya, pero no las puedo pagar, les dije y me contestaron: ya sabes, son lentejas. Si no pagas te cortamos la conexión, así que pagué.
A los pocos días me quedé sin sincronización otra vez, lo arreglaron a los dos días, entré a Internet y estuve otros dos, o tres días bien, se volvió a cortar. Entre enero y marzo tuve unas 25 incidencias, en la última me contaron dos cosas, la primera, asombrosa, ellos hacen sus intentos de arreglar los fallos, pero siempre terminan por pedirle a Telefónica que arregle la incidencia.
La segunda, es la existencia de una actualización del sistema del router, que evita estos problemas de sincronización, pero no se lo dan a todos los clientes “porque sería muy complicado explicarles todos los pasos que hay que dar”.
Así que una actualización del sistema de 3com, que es el router de Ya.com, que no se envía automáticamente a todos los clientes, sino que se les pasa, casi en secreto, sólo a los que ya están muy desesperados. Es una web “secreta” de Ya.com que tiene la nueva actualización del 3com.
Primero me compran como ganado y después no me actualizan el equipo porque están convencidos que “el ganado” no entiende, ni sabe la forma de hacerlo.
Parecía todo resuelto, no se lo explican a todos, pero a mí sí, después de dos meses y medio de calvario. Entré a esa web, descargé el fichero de actualización que está comprimido, en zip, y cuando abrí el fichero para hacer la actualización, salió una ventana que decía: “la carpeta comprimida (en zip) no es válida, o está dañada”.
Así vamos. Modernos. Octava potencia mundial. Y con tecnología punta
Alberto Costa es escritor, coach personal y psicoterapeuta operativo, experto en logro de objetivos y en resolución de crisis puntuales, personales y profesionales, atiende por Internet, o en su consultorio de Madrid, España. La primera consulta es gratis y sus honorarios son flexibles. www.albertocosta.net